
Panel “Los minoristas, los consumidores
y el rol del Estado en la seguridad alimentaria”/
exposición a cargo de Ana María Luro, presidente
de ADELCO (Asociación del Consumidor)

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Después de esta exhaustiva explicación de
SENASA, con la cual muchas veces hemos tenido la posibilidad
de realizar ensayos comparativos de calidad para ADELCO,
ADELCO ha llevado hasta ahora 400 test compartidos de calidad
de distintos productos entre ellos especialmente los alimentarios
y entre ellos los productos que están elaborados
con frutas y hortalizas. Hemos utilizado a veces los laboratorios
del SENASA, hemos hecho análisis comparativos sobre
7500 muestras así que tenemos, como institución
de consumidor, una práctica bastante importante por
viejos y no por ser diferente de los otros, que son más
nuevos.
Desde ADELCO es poco lo que tenemos que decir con relación
a la parte de frutas y de verduras pero si hay una cosa
que quisiéramos destacar que es la comercialización,
el sistema de distribución, que no tiene patrón
común en los distintas ciudades del país.
Dentro de una misma ciudad podemos observar diferencias
marcadas en cuanto la información suministrada al
consumidor, desde una verdulería que poco informa
respecto al origen o grado de la calidad de las frutas y
hortalizas que comercializa hasta un supermercado que informa
origen, grado de calidad y hasta los aspectos nutricionales
del producto. A veces, no siempre. De todas maneras no existe
en el Código Alimentario una exigencia respecto de
informar el grado de selección y de procedencia,
esto queda a criterio de quien lo comercializa, aunque en
concordancia con la ley de defensa del consumidor el producto
debería acompañarse con toda la información
necesaria para que el consumidor pueda elegir con conocimiento
de causa.
Sin embargo, conocer esto tampoco implica por parte del
consumidor conocer si estos productos han sido controlados
por algún laboratorio oficial previamente a su comercialización.
Una verdulería del Gran Buenos Aires puede realizar
sus compras en el Mercado Central donde se realizan análisis
diarios de los productos que por allí pasan, detectándose
residuos de plaguicidas o bien puede comprar directamente
en alguna huerta. El consumidor no lo sabe. Pero lo mismo
puede suceder en un gran supermercado. El consumidor en
definitiva, tampoco lo sabe. Esta situación se repite
en todas las ciudades, cuenten o no con el Mercado Concentrador
de frutas y de verduras. La autorización para la
instalación de un puesto de venta corresponde a la
autoridad sanitaria local.
Las hortalizas frescas destinadas a la alimentación
deben ser sanas y limpias, entendiéndose por sanas
lo que esta libre de enfermedades o de agresiones de origen
físico, químico o biológico.
La fruta que se pone a la venta debe ser limpia, encontrarse
en madurez fisiológica. Fruta limpia es el fruto
sano que se encuentra en buen estado de higiene, libre de
tierra o de cualquier residuo adherido a la superficie aunque
no la dañe, la desfigure total o parcialmente. Está
prohibido el expendio de fruta aún “verde”
que será decomisado. Solo se admite una pequeña
cantidad debiéndose indicar con un cartel que es
fruta “verde” para hacer dulces.
Los comercios son autorizados por la autoridad sanitaria
competente de acuerdo al lugar donde se instalen, o sea
bastante diferenciado de una ciudad a otra y de un municipio
a otro. Deberán disponerse a una altura mínima
de 14 centímetros, acá dijeron que era también
por el tema de los gases de los automóviles, yo diría
también por el pipi de los gatos y por los zapatos
de la gente que camina al lado, que ensucia y levanta polvo.
Lamentablemente, la mayoría de las verdulerías
que tienen cajones afuera están tocando el suelo.
Eso es culpa de que existe una ley y, como de costumbre
en la Argentina, las leyes no son obligatoriamente hechas
para cumplir.
En verdulerías y fruterías es obligatorio
el uso de delantales y gorros blancos, en casos especiales
se pueden autorizar grises, azules o caqui. Esto tampoco
se ve mucho, para decir la verdad.
En ferias también y además deberá
haber una balanza a disposición del público
para control del peso. El consumo cotidiano de fruta y verdura
esta altamente recomendado para la salud, debemos consumirlos
cada día para proporcionarnos vitaminas, minerales
y fibras. La firmeza, la consistencia, el color, el aspecto
de las hojas, los troncos o la piel permiten establecer
el grado de frescura y dejarnos ver las imperfecciones eventuales.
El grado de frescura de estos productos es muy importante.
El lapso de tiempo que se registra en los circuitos comerciales
hasta llegar al consumidor final produce ciertas degradaciones,
especialmente en la vitamina C, que es la más sensible.
Como muestra, podemos ver qué pasa con las chauchas
frescas, congeladas o conservadas. En el momento de la recolección
la vitamina C esta en su 100% de integración; 24
horas después de recogidas – crudas –
69%; 28 horas después de recogidas – crudas
– 48%; cocidas en seguida de recogidas, 51%; cocinadas
48 horas después de recogidas, 25%; después
de 12 meses de conservadas, 39% y congeladas después
de 9 meses de conservadas, 40%. Como se puede ver es muy
importante para la nutrición del consumidor el tiempo
transcurrido desde la cosecha y también la forma
de conservarlo.
En cuanto a los precios, durante la década del 80
y al final de la misma especialmente, ADELCO realizado durante
casi 8 años el seguimiento de los precios de hortalizas
y frutas, especialmente compradas en el Mercado Central
y los negocios que les venden al consumidor final. En aquella
época hacíamos la comparación de los
precios en comparación a las ferias municipales,
era bastante interesante y dio motivos para bastantes peleas
entre ADELCO y los feriantes. Está de más
decir que las hortalizas de estación deberían
ser mas baratas salvo que algún problema climático
hubiera hecho mermar la oferta. Se ha dado por ejemplo que
cuanto más bajo se registraba el precio en el Mercado
Central, mayor era la diferencia de precio con el ofrecido
por el comerciante a los consumidores, aumentando los márgenes
que impedían que los consumidores aprovecharan la
estacionalidad. Estas distorsiones se presentan en productos
que son básicos para la alimentación, por
lo tanto no se debe estar descuidado de ello. Por ejemplo
a fines de 1989 las diferencias de precios detectadas por
ADELCO, en los distintos productos, llegaron a:
Papa: 90%
Cebolla: 355%
Acelga: 117%
Remolacha: 238 %
Zanahoria: 103 %
Lechuga criolla: 369%
Lechuga capuchina: 341%
Chauchas: 70%
Repollo: 196%
Este es el precio tomado en el Mercado Central y el precio
tomado en la feria municipal de aquella época. Estas
eran las diferencias y hubo, como dije, bastante discusiones
y peleas sobre este tema. Indudablemente los costos de ventas
entre ellos, las cadenas de comercialización influyen
enormemente en los precios de los comercios al consumidor.
Es así que las compras de frutas y verduras se realizan
directamente al productor, la relación debería
ser menor. Si los comercios lo hacen con algún puesto
del mercado central será otro y si pasan por un distribuidor
se notaría un precio más alto, pero en la
realidad no se notan estas diferencias, no concuerdan lo
que uno piensa que lógicamente debía suceder
con lo que realmente sucede, ya que en los recorridos realizados
por ADELCO hemos visto que los precios finales no difieren
mucho entre los mismos productos de un tipo de negocio a
otro y actualmente también se han podido notar, entre
el precio del Mercado Central y el de los negocios, diferencias
excesivas.
Actualmente se ha detectado, por ejemplo, en precios de
un comercio – para darles las principales –
la lechuga criolla está a 2,50 en un sitio y en el
Mercado Central mas IVA significa un precio de 0,46 centavos,
434% de diferencia.
Zanahoria, que en el negocio se vende a 0,80, costaba 0,39
en el Mercado Central y la diferencia es de 128%. Los zapallitos
redondos 2,90 en la verdulería y 0,30 es el precio
mas IVA en el Mercado Central (…) el pomelo sale 0,95
en el local y 0,49 en el Mercado lo que da 114% de diferencia.
Como pueden ver es algo realmente impactante, sobre todo
en la situación que está el país actualmente
y la falta de presupuesto familiar para hacer comidas que
sean realmente nutricionales, todo esto cae demasiado pesado
en estos presupuestos.
Ahora, los supermercados tienen en general una distorsión
también importante: lechuga criolla 215%, zapallitos
redondos 333%, zanahoria 158% y después algunos del
orden del 70 y del 59%. Con esto les he querido decir especialmente
a la gente del Mercado Central por un lado y a los señores
que están haciendo las compras, que están
haciendo la cadena comercial, que se tendrían que
fijar un poco más porque los consumidores tienen
que comprar los productos en precio que realmente no se
condicen con los márgenes de comercialización
que se debe tener. No pensamos que deben perder, ni los
productores, ni los distribuidores ni los mercados, no es
ese el tema, pero si que sea razonable, que sea con un sentido
un poco ético de lo que cada uno esta haciendo.
Si Uds. quieren saber los precios de los productos de alimentación
en nuestra pagina web sale todos los viernes qué
es lo que se ha encontrado, cuáles son los márgenes
que existen y como ha evolucionado en la semana el aumento
de precios, lamentablemente no hemos llegado en ningún
momento a que haya menos , en algún momento hubo
demasiado, y en realidad la canasta básica familiar
de los productos básicos que se deben tener en la
cocina para hacer la comida y en los productos de higiene
que se deben tener en las casas, en este momento puedo decir
que ha habido un aumento, desde el 11 de enero hasta fin
de julio, del 89%.
Les agradezco y espero que les haya sido útil, a
mi me ha sido muy útil y agradezco a quienes me han
invitado y pido a SENASA que siga colaborando con nosotros.