Panel “La problemática productiva del sector fruti hortícola”/ exposición a cargo del Lic. Miguel A. Miquel, Presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI)

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Muchas gracias. Yo también recibí la propuesta de preparar un análisis FODA pero en realidad lo estamos haciendo permanentemente para poder seguir trabajando en esto, así que quisiera solamente señalar algunas notas críticas con el ánimo de promover la discusión. Antes quería agradecer esta convocatoria por parte de la Fundación Metropolitana, y de las entidades que están acompañando, me siento muy honrado y espero devolver con esta charla la distinción que me han dado.

Yo creo que parte de lo que pensaba decir lo ha dicho Jorge (Morales, presidente de la Asociación de Productores Hortícolas, quien compartió el panel con el Lic. Miquel) en general comparto los conceptos vertidos pero, estimando que estamos con un auditorio que conoce de fruticultura, me gustaría ir a algunos temas que son básicos.

En materia frutícola – no podría hablar con seguridad en materia hortícola – tenemos un cambio fundamental a partir de los meses de diciembre y enero del 2001 / 2002, después de década larga en la cual se modificaron sustancialmente las variables macro económicas que afectaban al sector. Durante la década anterior nosotros tuvimos una primera media década de auge en la cual la convertibilidad nos permitió equiparnos, modernizarnos, incorporar tecnología que no teníamos y prepararnos para competir en un mercado que se estaba abriendo muy rápidamente. De hecho el productor de frutas paso a producir para el mercado de manera genérica porque, a corto plazo, si continuaba un proceso similar, no iba a ver distinción entre el mercado interno y el internacional. Es decir, Argentina internacionalizó el propio mercado interno.

Lamentablemente no escapamos a las generales de la ley y este equipamiento se hizo durante la primera media década en base a endeudamiento que empezó a pesar durante la segunda media década de manera grave sobre la actividad llegando algunos años, los años ‘98 y ‘99, a llevarse la tasa de interés, que pasaba la actividad por su endeudamiento, íntegra la tasa interna de retorno que generaba la propia actividad. Así que era un modelo que llevaba a la caída, al deterioro continuo de todo el sector. De hecho, desde el momento en que Brasil abandona el Plan Real, el 13 de enero del ‘99, hasta hace un mes aproximadamente sobre 160 que estaban operativas registrábamos 44 concursos de acreedores y una quiebra. Esto creo que es un dato no menor ya que cuando se produce el análisis de esta situación durante el final de la década, permanentemente estamos sosteniendo ante el gobierno nacional la necesidad de recuperar la competitividad que fue premiada, entre comillas, con los convenios para recuperar la competitividad. Estos convenios los firmamos en el caso nuestro, peras y manzanas, en junio y cítricos un poco después. Lamentablemente los convenios no se cumplieron en su totalidad, solamente se eliminaron algunas cargas fiscales y ahora ha entrado al Congreso Nacional un proyecto de ley para eliminar las restantes. Es decir, esta actividad volvería - si ese proyecto prospera - a pagar impuestos a la renta mínima presunta, por ejemplo, cuando lo pagamos durante muchos años en donde las empresas en lugar de tener rentas tenían quebranto.

El 1 de enero, supuestamente, se modifican estas condiciones de competitividad, la actividad en la opinión de nuestros compradores externos y nuestros competidores da una vuelta de campana y pasa a ser hiper competitiva. Teníamos 50% de perdida de competitividad con el dólar 1 a 1, con el dólar 1 a 3,50 supuestamente tenemos una recuperación de un 250% de la competitividad con lo cual muchos compradores se ponen nerviosos. El que se puso mas nervioso fue Brasil y la respuesta fue inmediata. Fue el anuncio de lo que podemos esperar si nosotros tenemos una competitividad mayor, es decir levantó tarjeta roja en materia fitosanitaria. Ahora ¿por qué levanto tarjeta roja en materia fitosanitaria? Probablemente porque a lo largo de estos 10 años en donde se fue achicando el Estado para acompañar estas modificaciones en la política económica fuimos abandonando también las posibilidad de establecer sistemas de control de plagas, declaración de plagas nacionales, subsidios para erradicar determinadas plagas, entonces en el término de la década y en el momento en que se abandona la convertibilidad el sector se encuentra sin un aparato institucional apropiado como para responder a las exigencias que el mercado mundial le va a plantear en el momento en que la economía argentina de exportación supuestamente se torna hiper competitiva. ¿Por qué digo supuestamente? Porque en el caso particular de peras y manzanas hemos terminado un medio año de exportaciones, de buenas exportaciones, hemos crecido en las exportaciones en promedio en el orden del 15%, hemos trabajado con menores precios, los menores precios nos han permitido, por el tipo de cambio tener mejores retornos y naturalmente la mayoría de las empresas que venían endeudadas, las que no se convocaron y las que se convocaron también, pudieron licuar sus pasivos por la pesificación.

Pero uno de los principales reclamos que le habíamos planteado al gobierno del Dr. De la Rúa en el mes de junio, y al ministro Cavallo, era que las empresas habían perdido a través de la presión del sistema financiero su capital de trabajo. Terminamos el semestre de exportaciones y las empresas no han recuperado el capital de trabajo, han podido resolver la situaciones medianamente con los bancos, de hecho ahora deben afrontar el CER o no ser, no sabemos, pero las condiciones de competitividad no se han recuperado plenamente. De hecho nos comprende las generales de la ley, de todo el sector agrícola argentino, de no contar con recursos para la compra de agroquímicos para combatir las principales plagas.

Esto me parece que es la situación de la coyuntura. Hay mas, después voy a volver, pero retornando al análisis FODA nuestra principal fortaleza en materia de frutas frescas para la exportación es que estamos en la contra estación. Después tenemos ámbitos geográficos, ecológicos apropiados como para desarrollar distintas producciones y estamos llevando al mercado mundial alrededor de 30 productos diferentes exportándolos a 50 países, después podemos ver las estadísticas si quieren y estamos logrando, vamos a superar este año, en frutas frescas el millón de toneladas de exportación. Todo el complejo productivo – coincido lo que expuso Morales - incorporando jugos y frutas conservadas y otros productos derivados, supera al complejo cárnico y pesquero. De hecho somos el sexto complejo exportador del país y acá quiero hacer una acotación. A diferencia de los otros complejos exportadores, quizá somos el complejo exportador que da más mano de obra, y ahí hemos tropezado permanentemente con algo que se mencionó que es la falta de políticas especificas y es el privilegio en la negociación bilateral y multilateral del desarrollo de estas exportaciones en beneficio de las manufacturas de origen industrial, pensando que las manufacturas de origen industrial generaban mas mano de obra que este sector. Este sector ocupa, a lo largo de todo el país, alrededor de 350 mil personas. Nosotros, solamente en el Alto Valle, tenemos 63 mil trabajadores dentro de la actividad. La actividad genera, por hectárea, doscientas veces más mano de obra que una hectárea cultivada en la Pampa húmeda. Así que el país, la Nación, debería tener especial cuidado en esta negociación y lamentablemente no lo tiene. Acabamos de ver que, todos sabrán que tuvimos la frontera cerrada con Brasil para peras y manzanas durante dos meses, mientras esto sucedía Argentina aceptó en beneficio del sector automotriz en la negociación un entendimiento entre Brasil y Chile que le facilitó un mayor acceso al mercado brasileño a la fruta chilena. En ese mismo momento, a Chile le cerraron el acceso al mercado colombiano por la presencia de carpocapsa que era la misma plaga, así que nosotros veíamos pasar los camiones chilenos por el Alto Valle, porque la ruta de Mendoza estaba cortada, con destino al mercado que atendemos habitualmente.

Las otras grandes fortalezas que tenemos son la capacitación de la mano de obra, la incorporación de tecnologías que hemos logrado durante estos años, la posibilidad de producir fruta con bajos niveles de utilización de agroquímicos, bajos niveles de residuos a pesar de que en esto también estamos tropezando con inconvenientes por la inexistencia de mecanismos de control que impidan la utilización de agroquímicos de tal forma que después en los mercados de destino tengan mal los resultados en los análisis que se hacen. Finalmente tenemos buenas estructuras de riego, buen capital social básico, puertos, cada región tiene características especiales que la hace apta para producir frutas. Sin embargo como Argentina es un productor viejo de frutas, nosotros en nuestra oficina tenemos registros sistemáticos desde 1942 de exportaciones, en el año 28, por ejemplo se exportaba uva fresca a Estados Unidos en barcos frigoríficos; a Brasil estamos exportando desde 1908; esto ha hecho que tengamos un envejecimiento grande de las plantaciones y debemos competir con países que ingresan a la fruticultura ahora, con una fruticultura moderna y sin el arrastre del monte antiguo que debe ser erradicado, que no tiene destino y el productor empobrecido. Esto ¿por qué? porque la fruticultura, básicamente, a cualquier país le produce tres beneficios claros: el primero es que genera mano de obra; el segundo, resuelve en alguna medida la provisión de alimentos y el tercero, provee divisas. Esto le interesa a todo el mundo que esta en vías de subdesarrollo, entonces cuando el gobierno nos reclama que tenemos que conseguir nuevos mercados le respondemos que con mucho gusto pero cuando vamos a buscar nuevos mercados en lugar de encontrarlos encontramos nuevos proveedores. El mercado se ha hecho sumamente competitivo, hay gente que entra con modelos productivos muy recientes, contra los que es necesario competir, y nosotros enfrentamos las debilidades que describí y algunas más.

Hoy yo señalaría que la principal debilidad que tiene cualquier productor de cualquier cosa en la Argentina es que no existe la moneda y no existe el sistema financiero. En estas condiciones es imposible producir. Nosotros dependemos fundamentalmente de que la Nación se organice, que el sistema financiero vuelva a operar y que podamos contar con los recursos necesarios como para seguir estando en el mercado mundial. Las condiciones las tenemos. La coyuntura es absolutamente crítica. Estamos todos los días reunidos en innumerables mesas tratando de encontrar mecanismos alternativos para sustituir al sistema financiero. Estamos reunidos también para tratar, dentro del sector privado o dentro de fundaciones especificas, para sustituir al estado o complementarnos con él de algún modo.

Finalmente quería tratar el tema del acceso a la comercialización en el mercado doméstico. Creo que la mayoría de los complejos productivos frutícolas del país están desarrollados para la exportación y para el mercado interno, en ese orden. Y la continuidad en el mercado externo es la que asegura el equilibrio del precio, el precio se obtiene de la conjunción de exportaciones, ventas en el mercado domestico e industria. Si cualquiera de las variables se altera las otras sufren el impacto. Si nosotros dejamos de exportar, que hoy es la variable que provee el mayor precio, tenemos que vender más fruta en el mercado interno o enviarla a la industria, que son las variables de menor precio. Pero para mantener el esfuerzo exportador son indispensables algunas pre condiciones que nos esta imponiendo el mercado mundial. Por ejemplo, nos está pidiendo certificar sanidad, fitosanidad, trabajar en condiciones de inocuidad alimentaria, demostrar la protección ambiental, tener trasabilidad en la producción, desde el árbol hasta el plato y para todo esto hacen falta estructuras públicas o privadas de la suficiente amplitud que permitan demostrarlo. No es un problema que las empresas puedan resolver individualmente. (…) internacionales de supermercados a los que están abasteciendo. Pero no basta, lo que nos preocupa es que toda la Nación continúe siendo competitiva.

Finalmente me interesa señalar que el sistema de comercialización en el mercado interno indudablemente ha sido una nota muy clara de la inseguridad jurídica que hemos atravesado, que no es un hecho nuevo en la Argentina. A mí me tocó estar, con muchos de los que están aquí presentes, en la inauguración del Mercado Central en el año ‘84 donde el concepto del mercado ni siquiera llegamos a verlo funcionar, fue un concepto absolutamente teórico para justificar un proyecto, una inversión de 600 millones de dólares que después se fue subvirtiendo. Después nos tocó ver en el año ’92, que el Dr. Cavallo asumió una realidad que fue el reconocimiento que no existía el perímetro de protección, permitió que todas la municipalidades generaran sus propios espacios de comercialización como vía de procurar un ingreso adicional para la municipalidad y se dio piedra libre a la estructura del supermercadismo en la Argentina en condiciones que no están permitidas en toda Europa y entonces esto hizo que no existiera más la posibilidad de formación de precios y se hizo realidad una cosa que me dijo un amigo hace muchos años, estábamos juntos en un negocio de frutas y me dijo “che, nos hemos metido en un negocio que tiene dos puntas bobas. El productor y el consumidor, ganan los que están en el medio”, fue una critica que durante mucho tiempo analicé porque a mi me toca trabajar también con los que están en el medio pero entre los que están en el medio están todos estos entes que han aparecido y un error grave es la permisividad que ha habido respecto de los súper mercados, que ha destruido toda posibilidad del sector de tener precio para su producción. Sin precio, esta actividad no es viable.

Nada más, muchas gracias.

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