Panel “Los minoristas, los consumidores y el rol del Estado en la seguridad alimentaria”/ exposición a cargo de Alicia Dolub de Tosi, miembro de Consumidores Argentinos (En representación de Patricia Vaca Narvaja)

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Buenas tardes, yo vengo en representación de Consumidores Argentinos y ante todo agradezco a las autoridades de Fundación Metropolitana y de la Corporación Mercado Central de Buenos Aires por esta importante invitación que nos ha hecho. Nuestra organización, voy a contar brevemente, Consumidores Argentinos presidida por la señora Patricia Vaca Narvaja, que lamentablemente no pudo concurrir, es una organización con el fin de la protección, la información y la educación del consumidor. Somos miembros plenos de Consumer International y esta organización fue creada en el año 1995 pero estamos trabajando distintos miembros desde el año 1991 en distintos organismos públicos y privados. Nuestras actividades son atención de reclamos, asesoramientos jurídicos con respecto a servicios públicos, contratos, garantías, etc. Y sobre todo lo que nos trae a este seminario es la información y la educación del consumidor con respecto a la seguridad alimentaria.

Como decíamos entre los temas mas relevantes entre los que trabajamos esta el de la seguridad alimentaria y la información, sin olvidarnos que los consumidores tenemos siete derechos fundamentales relacionados con los alimentos, tales como el derecho a tener suficiente alimento en forma constante, el derecho a alimentos seguros, el derecho a la información sobre los alimentos, el derecho de la educación del consumidor sobre los alimentos, el derecho ser escuchado sobre cuestiones alimentarias, el derecho a reparación sobre cuestiones alimentarias, y el derecho a un medio ambiente sano. Cuando nos referimos al derecho de la seguridad de los alimentos, estamos hablando que los consumidores tenemos derecho a consumir alimentos libres de sustancias que puedan ser peligrosas para la salud y la vida humana, la inocuidad de los productos fruti horticolas pueden estar afectadas en cualquier etapa de la producción, procesamiento, transporte, almacenamiento, y comercialización mediante la contaminación ya sea de origen biológico como bacterias y parásitos o químicos como metales pesados, pesticidas o aditivos. Queremos dar como ejemplo de contaminación biológica los alimentos que son regados con aguas hervidas, con respecto a los contaminantes químicos conocemos que en Europa no se utiliza la primera napa de agua por estar contaminada.

Los consumidores tenemos el derecho de conocer de dónde vienen los productos, cómo son tratados, cuáles son los productos que se utilizan como plaguicidas y aditivos, sabemos que los agricultores han multiplicado sus esfuerzos para responder a las exigencias de la productividad, calidad y competitividad que impone el mercado, con lo cual la utilización de estos plaguicidas ha sido una herramienta para aumentar el rendimiento y disminuir las perdidas en la producción. Sin embargo el mal uso o el uso de manera continua puede producir resistencia a las plagas, necesitando dosis mayores y de esa forma contaminando el aire, agua, suelo y toda la cadena alimentaria. Los productores deben comprometerse a respetar las indicaciones de uso y concentraciones recomendadas. El Estado por su parte debe tener una actitud activa en todas las etapas de estos procesos, garantizando un elevado nivel de protección de la salud y la seguridad publica del consumidor atribuyendo a la industria, a los productores y a los proveedores la responsabilidad principal de los productos alimentarios mediante el uso de sistemas de auto control como ser buenas practicas agrícolas, buenas practicas de manufactura, etc.

Sobre el derecho a la información los consumidores tenemos derecho a recibir información sobre los contenidos y las características de los alimentos, de manera que puedan decidir responsablemente sobre su consumo. La información disponible debe ser clara y veraz, la publicidad sobre alimentos y sus propiedades debe ser precisa, y no debe conducir a interpretaciones erróneas. Debe tenerse en cuenta que no existe riesgo cero, es decir que todas las medidas y acciones deben ser enfocadas a obtener el mínimo riesgo posible. También se ha comprobado que los grupos de población con menor acceso a la información o a una alimentación saludable son más propensos a adquirir enfermedades. Toda leyenda debe ser respaldada por los productores y ser verificable de manera independiente. Debería existir un compromiso de los productores, a cualquier escala, con respecto a la calidad y a la inocuidad y profundizar el rol del Estado respecto a las normativas para que nuestros productos sean considerados de igual o mejor nivel que los importados, para lo cual el control fruti hortícola plantea la necesidad de un sistema de certificación de calidad, políticas de incentivo e impulso de las pymes alimentarias, planes de capacitación e incentivación de la higiene y seguridad alimentaría, registro de los productores involucrados con la producción de frutas y hortalizas. Plantear campañas en forma conjunta entre el sector privado, el estado y los consumidores como ya se esta haciendo en los Estados Unidos para estimular el consumo de estos productos, en forma masiva, sin descuidar la calidad de los mismos. Para finalizar, el Estado y las agencias internacionales deberían dar prioridad a la producción de alimentos esenciales para el consumo doméstico, y donde sea necesario asegurar que las políticas agrícolas se formulen para cumplir con las necesidades de los pequeños agricultores y los consumidores de bajos ingresos. Apoyar el desarrollo de sistemas nacionales de control alimentario que están en línea con las normas nacionales, en interés de los consumidores locales y que faciliten la participación en los mercados internacionales de alimentos, y como ultimo, incentivar y posibilitar la participación de los consumidores en el establecimiento de los estándares nacionales e internacionales.
Muchas gracias.

 

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