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Una
cooperativa integrada por cartoneros se ocupa
de la basura de un barrio de 10 mil personas en
el Tigre. Los retiran casa por casa, hacen reciclado
y separación en origen, encaran campañas
de concientización en las escuelas. De
esta manera, redujeron fuertemente los residuos
que se entierran en rellenos. Se trata de una
iniciativa micro que no permite extrapolaciones
sencillas, aunque sí puede entregar elementos
válidos para la reflexión pública.
En 2001, recorrían las calles revisando
las bolsas de desperdicios en busca del plástico,
papel o cartón que les permitiera un ingreso
mínimo en medio de la crisis. Por aquellos
tiempos, se estima que alrededor de 50 mil cartoneros
deambulaban por Capital Federal y diferentes municipios
del Gran Buenos Aires. Desde 2002, se desarrolló
un movimiento, con interesantes niveles de organización,
que ocupó un lugar alternativo e informal,
pero central en la gestión de residuos.
Porque si bien no tienen reconocimiento oficial,
llevan a cabo una tarea necesaria como es la separación
en origen y la recuperación de materiales.
Sin los cartoneros el sistema estaría más
colapsado aún.
Nordelta es un barrio exclusivo de Tigre que distribuye
a 10 mil habitantes en cerca de 2500 viviendas.
Produce actualmente 3,2 toneladas diarias de desperdicios
que depositan en alguno de los rellenos sanitarios
que la CEAMSE tiene para arrojar las 15 mil toneladas
diarias de basura metropolitana. Como vemos, la
experiencia de Nordelta es apenas una gota en
el inmenso océano que es la administración
de los RSU. En este mismo Id Metropolitano, una
entrevista al especialista Francisco Suárez
gira y reflexiona sobre la problemática.
La localidad tigrense nació en los 90,
a partir del crecimiento que evidenció
la ribera norte. En 2000 comenzó a poblarse
hasta configurar el perfil actual. La basura del
barrio es administrada por la cooperativa “Creando
Conciencia” que reúne a 25 empleados,
muchos de ellos cartoneros. Primero reciclaron
aquellos desperdicios que los vecinos dejaban
voluntariamente en contenedores. Desde el año
pasado pasan casa por casa en busca de la basura
recuperable. Más del 50% de los habitantes
participa del programa de reciclado que emprenden1.
Además, dan charlas en escuelas buscando
concientizar a la población sobre la necesidad
de la reducción y el reciclaje de los desperdicios.
Se trata de un negocio para todos: los vecinos
tienen un servicio exitoso y la cooperativa recibe
24 pesos mensuales por vivienda. Los resultados
están a la vista ya que la separación
en origen redujo las toneladas enviadas a relleno:
antes eran ocho toneladas diarias, ahora rondan
las tres.
Las tres R
Desde que fue creada la CEAMSE hace treinta años,
la gestión de la basura consistió
en la recolección y en su disposición
en rellenos sanitarios. En algún momento
pudo ser eficiente el esquema: actualmente, el
crecimiento poblacional y urbano, obliga a buscar
alternativas en las formas de administrar la basura.
Se envían mensualmente 450 mil toneladas
a tres rellenos ubicados en San Martín,
La Matanza y Ensenada. Están súper
colapsados, y sobre los dos últimos existen
una fuerte presión social y judicial para
ser cerrados. Los barrios ubicados en los márgenes
de los rellenos se quejan por la contaminación
y exigen la clausura. El sistema parece estar
escribiendo sus últimas páginas.
En ese contexto, diferentes iniciativas buscan
alternativas en la gestión que incorporen
algunos conceptos como la separación en
origen, el reciclado, la recuperación de
materiales, la concientización social.
Siempre, se trata de disminuir sensiblemente las
cantidades enterradas.
Así las cosas, en 2005 Capital Federal
sancionó la ley Basura Cero que planteaba
una ambiciosa disminución de la basura
en un período determinado. Al año
siguiente, la provincia de Buenos Aires aprobó
la ley de tratamiento integral de los RSU que
exigía a los municipios planes generales
y planteaba también menos desperdicios.
Sin embargo, en 2008 se generaron alrededor de
un 8% más de basura, y en Capital ese número
ascendió al 14%2.
Por su parte, las normas hablan de bajar los RSU
entre 20 y 30% promediando 2010 (?!). Nadie sensato
cree que pueda cumplirse con lo estipulado.
Distintos espacios técnicos y académicos,
organizaciones no gubernamentales, y también
fuerzas políticas insisten sobre el problema
de los RSU. Muchas veces, se comparten diagnósticos
y propuestas. Sin embargo, no puede avanzarse
en efectivas formas de resolución de una
problemática que afecta a 14 millones de
habitantes, también responsables de la
situación, a diferentes instancias públicas,
al sector empresario, y puede sumarse a los cartoneros.
En muchos casos, la población repudia al
relleno pero hace poco para generar menos desperdicios.
La experiencia de Nordelta no puede extrapolarse
a la metrópolis Buenos Aires. Está
a la vista que las dimensiones no tienen nada
que ver en uno y en otro caso. Sin embargo, hay
característica de lo ocurrido en Tigre
que valen resaltarse y que deberán ser
tenidas para resolver los defectos actuales, como
es la separación en origen, el reciclaje,
la reflexión pública sobre el tema.
Aprovechar lo valioso de una experiencia micro
para discutir a grandes escalas.


1 De cartoneros a
"empresarios" que levantan la basura
en Nordelta”, Clarín, 14/12/08, ver
http://www.clarin.com/diario/2008/12/14/laciudad/h-01821932.htm.
El artículo es la base de buena parte del
artículo.
2 A contramano de la ley, crece la basura que
se envía a la Ceamse, Clarín, 17/02/2009.
http://www.clarin.com/diario/2009/02/17/laciudad/h-01860401.htm
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