Nº 59 - Abril de 2009
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Una hora dedicada al planeta      
Durante 60 minutos, más de 300 monumentos destacados del planeta se mantuvieron a oscuras, como el Coliseo, la Torre Eiffel y el Obelisco. El ritual se repite desde 2007. Se busca generar un fuerte impacto simbólico y mediático que aliente la reflexión sobre el calentamiento global. Ciudad de Buenos Aires adhirió a la iniciativa.          
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Lugares emblemáticos del mundo, como el Coliseo romano o la Torre Eiffel francesa, apagaron sus luces durante una hora. En Buenos Aires, hicieron lo mismo los faroles que habitualmente alumbran la Pirámide de Mayo, el Obelisco, el monumento a los Españoles, el monumento al general José de San Martín y la plaza del Congreso. De esta manera, sesenta ciudades de diferentes países coincidieron durante 60 minutos para adherir a la iniciativa “La Hora del Planeta” que organizó el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF)1 con el objetivo de concientizar sobre el calentamiento global.

El apagón mundial tuvo lugar el 29 de marzo a partir de las 20 horas. Se sumaron Rosario, Madrid, Sevilla, Bruselas, Nueva York, Pekin, el Vaticano, Copenhague, entre otras tantas localidades, y más de 370 monumentos. La medida, de impacto simbólico, pretendió, a contramano del apagón, que se iluminara la reflexión social sobre la relevancia de las cuestiones ambientales.

“La Hora del Planeta” surgió en Sydney, Australia, durante el año 2007 y convocó en aquella oportunidad a millones de personas. En el 2008, más de 400 ciudades apagaron las luces de sus lugares o monumentos representativos.

Fundación Vida Silvestre2, coordinadora argentina de la propuesta, explicó en un comunicado de prensa: “Es una oportunidad para que el Estado empiece a implementar políticas integrales y de esta forma, impactar menos en el medio ambiente y para que la población tome conciencia de que pueden modificarse los hábitos de consumo de diversas formas. Si bien necesitamos realizar cambios profundos, éstos no implican un pérdida en la calidad de vida de los ciudadanos”.

El objetivo de más largo alcance de la iniciativa es generar un fuerte impacto social y mediático de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se realizará en Copenhague, Dinamarca, del 7 al 18 de diciembre de 2009. Hacia allí están apuntados todos los cañones. O mejor, las luces apagadas.  

Planeta recalentado

En el sitio oficial de los organizadores – www.earthhour.org -  se informa sobre las razones del denominado “cambio climático”: “se origina en las emisiones desmedidas de Gases de Efecto Invernadero hacia la atmósfera. El 77% de estas emisiones provienen del dióxido de carbono (CO2) producido por la quema de combustibles fósiles (carbón y combustibles derivados del petróleo como gas oil, fuel oil y gas natural)”. Las consecuencias son variadas: “aumento de la temperatura, inundaciones, sequías y lluvias intensas, deshielos, mayor intensidad en los huracanes, son sólo algunos ejemplos. Estas transformaciones derivan, a su vez, en problemas de provisión de alimentos, escasez de agua, enfermedades, aumento del nivel del mar, entre otros”3.

El planteo de los ambientalistas no señala diferencias entre responsables, lo cual es criticado por diferentes espacios interesados en la materia que advierten sobre “culpas compartidas” que disimulan el privilegio de determinados actores: algunas naciones desarrolladas y su alejamiento de cualquier regulación (Estados Unidos se niega a firmar los convenios internacionales sobre reducción de emisiones), industrias que contaminan impunemente (las más poderosas del planeta), la competencia armamentística entre algunas potencias, por citar algunos ejemplos.   

Como sea, muchos expertos advierten sobre las consecuencias que este fenómeno generará en todo el mundo, de no modificarse los actuales patrones de contaminación, producción de gases, destrucción ambiental. En la metrópolis Buenos Aires se esperan altas temperaturas, lluvias y vientos fuertes en determinados momentos del año. Además, el derretimiento de hielos aumentará el nivel de las aguas. Así, se multiplicarán los peligros de inundación en diferentes municipios del Gran Buenos Aires4.

En diciembre de este año, expertos, funcionarios públicos, algunos presidentes, se verán las caras en la Conferencia de ONU sobre cambio climático. Habrá que aguardar para observar en qué lugar de la agenda pública mundial se encuentra el déficit ambiental. Y también, para detectar si existe alguna voluntad política para que los principales contaminantes adviertan los riesgos.

 

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1 http://www.earthhour.org/home/ar:es-419
2
www.vidasilvestre.org.ar
3 http://www.earthhour.org/news/ar:es-419/article?id=eh7113351262488641783
4 Puede verse al respecto: http://www.clarin.com/suplementos/zona/2007/02/04/z-03015.htm

 
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