|
“Generalmente luego de un asesinato o un robo (…) las páginas y las tapas se completan con las mismas preguntas: ¿Qué hacer? ¿Qué penas aplicar? Casi siempre con las mismas respuestas: más castigo, más encierro”, es una de las duras conclusiones del monitoreo anual “Niñez y adolescencia en la prensa argentina” que elabora el Capítulo Infancia de Periodismo Social. El trabajo recorre 22 medios nacionales (casi 4 mil artículos) poniendo la lupa sobre la cobertura del delito juvenil.
La investigación tiene 70 páginas y refiere al año 2008. Representa un aporte valioso para reflexionar sobre cómo los medios construyen la noticia en torno a una temática sensible, a qué actores dan la palabra, qué enfoques se privilegian. Para el libro, las coberturas tienen muchas veces “una clara consecuencia: orientar el debate haciendo foco en el aspecto penal del problema y no en sus causas sociales”. Además, estima que se reducen a informar sobre el hecho sin dar cuenta “de los derechos y las garantías que tienen los chicos para ser juzgados, en los aspectos preventivos del problema ni en el destino de ellos”. Periodismo Social es una ONG formada en 2003 por periodistas para promover el debate social sobre la comunicación. El “Capítulo Infancia” es desarrollado en sociedad estratégica con UNICEF Argentina, Fundación Arcor y Fundación C&A.
Uno de los capítulos propone el siguiente título: “Esas sensaciones que los diarios convierten en verdades”. En él, se recorren tres ejes – “mitos”, los llama el texto – que para el trabajo nada tienen que ver con la verdad: “cada vez más chicos menores de edad cometen delitos”, “los chicos están cada vez más violentos”, “los chicos entran por una puerta y salen por otra”. Acto seguido, se contrastan titulares de notas con estadísticas oficiales. Por ejemplo: mientras un sentido común mediático habla del incremento de los delincuentes púberes un estudio de la Procuración General de la Nación indica que en Capital Federal, por ejemplo, el número de chicos que delinquen se redujo notablemente entre 2007 y 2008 (de 3716 pibes acusados y condenados por delitos a la propiedad a 2715).
También, el libro se refiere a otro discurso hegemónico que señala que los jóvenes “entran por una puerta y salen por la otra”. Advierte el escrito: “Gran parte de las detenciones policiales a chicos menores de edad no suelen ser luego confirmadas judicialmente. Y en ocasiones, esas detenciones están motivadas por criterios discriminatorios por parte de la policía. Entonces, ¿Qué pasa cuando la impunidad es confundida en los diarios con la inimputabilidad?”.
Hablan de ellos, pero ellos no hablan
Las conclusiones son categóricas sobre el perfil que asume la representación mediática del “delito juvenil”. Compartimos las principales:
Sólo el 4% de las notas hicieron mención a una política pública sobre el tema;
Una de cada cuatro notas no citó fuente alguna;
Los adolescentes fueron el 4,3% de las fuentes;
Los medios utilizaron “términos peyorativos” en el 65% de los casos referidos a medidas de privación de la libertad;
Sólo el 7% de las notas hace referencia a la violencia ejercida contra los chicos por parte de alguna institución.
El trabajo resalta la ausencia en la cobertura mediática de la propia voz de los chicos sobre los que se habla – en muchos casos, acusándolos de delitos aberrantes-. “Es fundamental que los chicos y las chicas en conflicto con la ley penal, con los cuidados necesarios, tengan participación en las notas que se escriben sobre ellos, que sus voces sean escuchadas en pie de igualdad con otras”, aclara el trabajo. El libro agrega que las organizaciones de la sociedad civil (2,4%), los especialistas (3,9%) y el entorno de los propios chicos (5,3) prácticamente tienen un lugar irrelevante como fuentes para los artículos periodísticos.
El primer informe “Niñez y adolescencia…” apareció en el año 2005. Contenía un análisis de 23 mil noticias publicadas un año antes, en 12 diarios nacionales y provinciales. La cantidad de medios y de notas se incrementó cada año hasta la actual versión (de 2009 que refiere a 2008) que se ocupa de 22 publicaciones gráficas (Clarín, Página 12, Crítica, La Nación, entre otros), casi 4 mil textos. La metodología utilizada incluye un complejo trabajo de selección, clasificación, ubicación de fuentes e identificación de categorías (tipo de texto, el sexo y edad de los niños mencionados, términos peyorativos, legislación citada, etc.). El método fue creado por la Agencia de Noticias sobre los Derechos de la Infancia – Brasil, de la cual forma parte Periodismo Social – Capítulo Infancia.
Los medios ponen el foco en diferentes temas, privilegian algunos, ignoran otros. Tienen una relevancia cada vez mayor en la construcción de la agenda pública de problemáticas. Este libro adquiere valor porque pone el eje en los propios medios y en cómo abordan una cuestión muy compleja que incluye a un sector muy vulnerable de la sociedad, como son los chicos y las chicas menores de edad. Reflexionar sobre el espejo en el que nos miramos es siempre un ejercicio imprescindible.


|