Documento elaborado por el equipo de trabajo de la Fundación Metropolitana, bajo la supervisión del Lic. Ricardo Gerardi, Ciudad de Buenos Aires, 2002.

I. Introducción

El presente documento intenta sintetizar la conceptualización de “región metropolitana”, tanto en base a los aportes que hemos trabajado en el Foro Metropolitano2 y en la Fundación misma, como por los realizados por estudiosos y especialistas en esta temática.

Cabe destacar que no hay un concepto “unívoco” ni una sola perspectiva en este abordaje, ya que se lo puede enfocar desde las distintas definiciones y acepciones de lo regional, desde las formas de presentar lo estadístico, desde lo jurídico y desde lo institucional, y también desde la intencionalidad de lo que queremos construir: la región (plan / programa y proyecto).

Este documento se realiza en un determinado contexto y perspectiva, cuyos rasgos generales fueran planteados por el Presidente de la Fundación Metropolitana, el Dr. Pedro Del Piero, en la inauguración del Foro Metropolitano “Construyendo capital social para la gran Buenos Aires”. Anclados en ese contexto se presentaron los ejes de debate que guiaron el encuentro y que representan el espíritu de trabajo que propone la Fundación Metropolitana. Dichos ejes se detallan a continuación:

Equidad y competitividad
Equilibrio territorial
Ciudadanía fiscal
Formación de recursos humanos
Devolución de poderes
Planeamiento estratégico

Con el marco que acabamos de plantear avanzaremos en las definiciones de región, su vinculación con la cuestión institucional y con el planeamiento estratégico.

II. Definiendo la Región

II.1 La cuestión regional y su enfoque general

Intentaremos en este punto indicar algunas respuestas preliminares a las preguntas qué, quien, para qué, para quien, y cómo abordar la cuestión de la regionalización.

Respecto de la primera cuestión del “qué” y con el fin de contribuir a poder discutir y establecer criterios comprensivos y amplios de regionalización, se toma como criterio general que la región es una construcción que hacemos relacionada con temáticas espacio-temporales vinculadas a homogeneidades de distinto tipo o aspectos comunes (geográficos, ecológicos, socio-culturales, a una combinatoria de distintos indicadores de homogeneidad, entre otros), vinculadas con objetivos a alcanzar desde lo político o estratégico (regiones-objetivo), desde las actividades vinculadas a planes y programas (regiones-plan, regiones-programa) y por lo tanto con distintos proyectos y actividades resultantes de ellos, o a problemas comunes a enfrentar en un territorio concreto. En este sentido la “regionalización” se asimila a “territorialización”. Podemos decir también que la regionalización, en el caso que estamos abordando es un intervalo espacio-temporal entre lo local y lo provincial o regional más amplio (la región pampeana, la Nación, la Cuenca del Plata, el Mercosur, el Mundo).

La forma territorial y sus subdivisiones sirven fundamentalmente para identificar dinámicas y problemas, y plantear racionalidades en la evolución futura del territorio: racionalidades económicas, políticas, sociales, culturales, pero no territoriales dado que estas, serán la resultante espacio-temporal de las anteriores.

Se han realizado regionalizaciones en base a idea de homogeneidad, continuidad, estática, y administrativa. Sin embargo en la realidad se da una articulación económico-espacial tanto continua como discontinua, y se presenta una integración jerárquica de territorios en las cadenas de producción y distribución. Así mismo y en función de cuestiones de orden tecnológico y de división del trabajo se terciarizan cadenas de producción y servicios que pueden estar muy “alejadas” espacialmente de los nodos o centros originales.

Al respecto algunas corrientes de pensamiento más recientes consideran que la idea de redes, nodos, ejes y corredores sería superadora de la de región (o mapas dinámicos de circulación y participación) para el ordenamiento territorial. Habría una tensión o diferencia entre la lógica espacial de los flujos frente a la lógica de los lugares La primera nos vincula con el mundo global (a través de las redes) la segunda con lo local (a partir de los lugares). Otra forma de verlo sería a través del “cristal” o prisma de lo “estático” y lo “dinámico” en lo micro y lo macro, que podrían ser complementarios y no antagónicos dado que serían “momentos” de una mirada de más larga duración, donde los flujos se dan a partir de lugares, y en esos lugares, a su vez, se dan “flujos en lo micro”. De todos modos pareciera que la visión que irá prevaleciendo, en un contexto de globalización, será la del “global-local” o “redes-lugares” más que el enfoque “internacional-nacional-regional-provincial” para el análisis territorial futuro.

Referente a la cuestión de “Quien/es” una primera respuesta sería la de la población o los sujetos demandantes. No se disponen de estudios (o al menos no han llegado hasta nosotros investigaciones empíricas) de lo que la población considera como “región”. De todos modos es posible que la región para cada uno de nosotros sea el lugar que “excediendo” lo local se nos presenta como más próximo. Ello variará en función de la temática y la mirada más específica. Esto último se aplica, por ejemplo, a la población que debe satisfacer sus necesidades básicas o de primer nivel de atención de políticas sociales (v.g. educación, salud, programas alimentarios o de vivienda para sectores carenciados) donde “su región” estará comprendida básicamente en el ámbito de lo local o de lo microregional. En el caso de la población involucrada en eslabonamientos o encadenamientos productivos, si bien partirá desde lo local y lo microregional, de todos modos “su región” tendrá alcances mayores en función de las características propias del sector o rama de actividad.

De todos modos el “quien/es” en este trabajo si bien está contextualizado en el párrafo anterior, está vinculado a la posibilidad de ejercicio del poder de administración del Estado de la Ciudad, de la Provincia de Buenos Aires, de los Municipios de la Provincia que se definen dentro de la Región y del Estado Nacional (en las cuestiones federales de su competencia), así como a las distintas expresiones de la sociedad civil y, en consecuencia, a cuestiones de modalidades y escala del ejercicio de ese poder.

El “qué” y “quienes” hace referencia también al “desde donde” nos paramos para analizar la regionalización. Podemos decir que lo hacemos desde un Modelo Territorial Actual (MTA) u Observado (MTO) y que, implícita o explícitamente tenemos un Modelo Territorial Referencial (MTR) o Propuesto (MTP).

En lo que se refiere al Modelo Territorial Referencial se plantean cuestiones como:

• Promover la competitividad de cada región resultante de la propuesta a considerar, para que permita potenciar las fortalezas y oportunidades de cada una de ellas, y disminuya las debilidades y amenazas que se ciernen sobre las mismas en el marco de un Desarrollo con Equidad (otra forma de expresar este objetivo sería la de “densificar donde hay condiciones de competitividad”).

• Estimular la solidaridad interterritorial tanto dentro como fuera de la Región. Ello debería ser complementario al objetivo anterior y la resultante de la expresión de la equidad o la justicia con los “menos favorecidos”, así como un acto de “conveniencia” que impida la continuación de los crecimientos macrocefálicos en las ciudades (en particular en la región metropolitana). En este sentido la Región debería ser una fuerte impulsora del desarrollo del interior de la Provincia y del Interior del país con el fin de lograr un crecimiento más armónico del territorio, y deberían arbitrarse instrumentos (v.g. fondos específicos para el desarrollo de proyectos productivos y de infraestructura). Este objetivo también pudiera expresarse en términos de:
  • Funcionalizar la articulación de espacios extra-región,
  • Generar localizaciones que promuevan la desconcentración poblacional y de actividades   productivas, a través de instrumentos como el equipamiento de espacios deprimidos para   mejorar su competitividad.

Referente al “para qué” y “para quienes”, como se infiere de lo expresado más arriba, está vinculado con el “sentido” y modalidades de ejercicio del poder en la Región.

Con el fin de adoptar una convención o definición general de regionalización en este trabajo, entenderemos como enfoque general de la misma a “la referida a una escala adecuada para concertar, articular, coordinar y/o emprender el accionar de las políticas públicas, en el marco de un Plan Estratégico de la Región Metropolitana donde intervienen los distintos actores sociales y los Programas, Proyectos y Actividades resultantes de dicho Plan”. En el caso específico de la Fundación Metropolitana la misma debe referenciarse a la presentada al comienzo del “Plan 2002”.

II.2 La definición específica de Región Metropolitana

En el punto anterior hemos intentado presentar un enfoque general, y en este trataremos de darle un enfoque específico más restringido y operativo en cuanto a lo específicamente territorial.

Para esta tarea utilizaremos el trabajo de Silvia G. González y Claudia E. Natenzon, denominado “Area Metropolitana de Buenos Aires. Definición y Definiciones” (Documento de Trabajo 4/95 – PIRNA). Entre los trabajos y fuentes citadas en dicho documento se desea destacar en particular los de Pedro Pirez (1987 y 1994)3 quien propone, en base a trabajos realizados por otros autores (Unikel, Garza y Ruiz: El Desarrollo Urbano en México”, 1987; Geise y Coraggio, “Áreas Metropolitanas y desarrollo regional”, en “Políticas de desarrollo urbano y regional en América Latina”, 1972), una diferenciación entre Area, Zona y Región Metropolitana.

El documento mencionado indica en las páginas 3 y 4 del mismo, que “el Área Metropolitana es la mancha urbana que cubre más de una circunscripción político-administrativa. Se trata entonces de una unidad desde el punto de vista de los límites físicos, basada en la continuidad de sus componentes materiales; en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, el Área Metropolitana ocupa, siguiendo este criterio, el territorio de la Capital Federal y de varios municipios de la Provincia de Buenos Aires que han quedado conurbados con ella.

La Zona Metropolitana se verfica cuando la mancha urbana ocupa en forma parcial un territorio municipal, existiendo población que está fuera de la ciudad pero dentro de un municipio metropolitano. La Zona Metropolitana no se refiere a la mancha urbana (es decir que no se sigue un criterio funcionalista de definición) sino a la totalidad de las unidades político-administrativas ocupadas, total o parcialmente, por ella. Una Zona Metropolitana es, desde el punto de vista territorial, económico y social, un fenómeno mayor que el Área Metropolitana. En el caso de Buenos Aires, la Zona Metropolitana abarca la Ciudad de Buenos Aires y los 19 Municipios (hoy 24, del denominado “Conurbano Bonaerense”)4.

Por último la Región Metropolitana se refiere a un ámbito territorial mayor, en este caso, se incluye a la mancha urbana y centros de diferente tamaño que se encuentran ubicados dentro de una línea imaginaria delimitada por niveles de interacción presentes o potenciales. En este caso, entonces, el criterio seguido para la definición también es funcional, entendiéndose al ámbito territorial como una unidad que genera una cobertura de flujos y relaciones cuyo eje es un área metropolitana. Para el caso de Buenos Aires, la Región Metropolitana, incluye además de los 19 Municipios (hoy 24, tal como se indica en la nota 1 de la página anterior) de la zona metropolitana, por lo menos a otros ocho más (La Plata, Berisso, Ensenada, Luján, Marcos Paz, Pilar, General Rodriguez y San Vicente)5. En este caso, como en el de Área Metropolitana, los criterios son claramente funcionalistas, aunque en el último, en definitiva, se produce el giro hacia consideraciones de tipo político-administrativas que mencionáramos antecedentemente”.

A los efectos de este trabajo y como enfoque o definición específica de caracter territorial de la Región Metropolitana tomaremos la que venimos de mencionar.

Cabe destacar que el INDEC toma como definición de Región Metropolitana la que Pedro Pirez denomina Zona Metropolitana es decir la Ciudad de Buenos Aires y los 24 partidos del Conurbano Bonaerense. En nuestro caso cuando presentemos estadísticas del INDEC sobre la región metropolitana, aclararemos que las mismas corresponden a la zona o región metropolitana “restringida”, de acuerdo con nuestra definición.III. La región y lo institucional.

En el Foro Metropolitano el constitucionalista Daniel Sabsay hizo una presentación de la vinculación entre lo regional y lo institucional, de acuerdo con nuestro marco jurídico, que incluimos a nivel de síntesis en este trabajo.

Según el documento expuesto por Sabsay, la problemática de los fenómenos metropolitanos se ha convertido en una cuestión central en la agenda de las políticas públicas. Las aglomeraciones urbanas son el resultado de procesos de crecimiento económico y demográfico que han generado la concentración de la población en espacios urbanos donde las actividades y las expectativas de crecimiento económico y mejores condiciones de vida son mayores; esta circunstancia ha causado graves problemas de desequilibrios territoriales, sociales y ambientales.

A su vez, la realidad económica, social y cultural de los conglomerados metropolitanos desborda los límites de la ciudad entendida como municipio, transformándose en una realidad territorial no contenida por los órdenes jurídicos locales. En este sentido, la multiplicidad de jurisdicciones, no coordinadas o coordinadas de manera insuficiente, se convierte en uno de los elementos más conflictivos para la gobernabilidad de este tipo de territorios.

En ese escenario, complejo y fragmentado, es necesario imaginar respuestas institucionales para hacer frente a diferentes desafíos del fenómeno metropolitano, tales como la prestación de servicios comunes, la coordinación en la formulación y ejecución de políticas públicas, la planificación del uso del suelo, la promoción de la calidad de vida, entre otros.

La realidad de la Región Metropolitana Buenos Aires no escapa a la caracterización referenciada, y tal circunstancia ha ido generando a lo largo del tiempo una serie de conflictos desde el punto de vista jurisdiccional, que han repercutido negativamente en la búsqueda de soluciones concertadas y que han hecho sumamente dificultoso el avance de un proceso de articulación jurisdiccional para la gestión metropolitana.

Lamentablemente, las respuestas institucionales encaminadas a brindar soluciones a problemáticas claramente metropolitanas (como es el caso de los residuos patogénicos o tóxicos, el transporte o el manejo de las cuencas hídricas) han carecido de una visión de conjunto regional y de la necesaria coordinación interjurisdiccional e intersectorial, elementos esenciales para una gestión eficiente.

En el ámbito de la Región Metropolitana Buenos Aires existe actualmente una serie de organismos que actúan a ese nivel, aun cuando no poseen objetivos y funciones bien diferenciadas. De las distintas experiencias de carácter metropolitano, se pueden extraer algunas conclusiones generales.

En primer lugar, el escenario de la Región Metropolitana Buenos Aires exhibe una serie de instituciones que actúan a ese nivel (aun con distinto alcance territorial y de competencia) que tienen por objetivos atender cuestiones concretas y específicas. Sin embargo, se carece de todo acuerdo o instancia que fije lineamientos políticos e institucionales comunes. La excepción la constituye la experiencia del AMBA, que pretendió configurar una cierta unidad institucional a nivel metropolitano.

En segundo término, y en referencia al alcance territorial de las distintas experiencias, es claro que no hay uniformidad absoluta al respecto. Si bien hay un núcleo “tradicional” (dado por el territorio que abarca el acuerdo de creación del AMBA, la definición de lo “metropolitano” varía en función de cada temática en particular.

Por último, es clara la atomización y fragmentación del escenario institucional metropolitano. Los distintos diseños señalan la carencia de una estrategia institucional compartida que abarque el espacio territorial metropolitano.

En este marco, se plantea la celebración de un convenio para la conformación de una región (de acuerdo con el art. 124 de la Constitución Nacional) como el primer paso para generar cierto ámbito institucional de negociación, cooperación y coordinación metropolitana.

Según el documento presentado por Sabsay, del análisis de esa norma, “se desprende claramente que nuestro constituyente no está creando un nuevo nivel político de gobierno sino que la provincia sigue siendo el centro de redistribución territorial del poder y la región está acotada al logro de objetivos de carácter económico y social”.

Al adoptar nuestro país un sistema federal, las provincias gozan de una nueva facultad que debe prosperar por medio de la celebración de un convenio con el conocimiento del Congreso.
La necesidad de la creación de la Región Metropolitana fue uno de los elementos que tuvieron en cuenta los convencionales para elevar a nivel constitucional la creación de regiones a través del nuevo artículo 124.

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires la considera como parte integrante del área metropolitana, en especial en las temáticas relativas a la materia ambiental, al aprovechamiento racional de los recursos y a la promoción de políticas comunes. En materia de aprovechamiento racional de los recursos compartidos, la Constitución de la Ciudad prevé la realización de acuerdos interjurisdiccionales.

En tanto, la ley 71 de la Legislatura de la Ciudad establece entre las funciones del Consejo del Plan Urbano Ambiental la de promover las instancias de coordinación y acuerdo con el Gobierno nacional, los gobiernos provinciales y los municipales, lo cual constituye una reafirmación de las facultades de la Ciudad en materia de integración regional.

En cuanto a los municipios de la Provincia de Buenos Aires, si bien la Constitución provincial no se ha adecuado a la nacional en materia de reconocimiento de la autonomía municipal, por diversos carriles se puede arribar al reconocimiento de la competencia municipal en materia ambiental y para la conformación de la región metropolitana.

En primer lugar, la Constitución bonaerense delega en la ley de municipalidades el arreglo de las competencias para que puedan atender eficazmente los intereses y servicios locales. Luego, la referida ley les otorga a éstos amplias facultades en materia de calidad y protección ambiental, prestación de servicios públicos y poder de policía. Si bien no es muy clara la Constitución en materia de capacidad asociativa de los municipios con otros niveles de gobierno, la Ley Orgánica los autoriza a formar consorcios intermunicipales y con el Estado nacional o provincial o jurisdicciones vecinas para la prestación de servicios públicos y realización de obras públicas.
En lo que se refiere a “Elementos para un Modelo de Gobernabilidad del Espacio Metropolitano”, el Dr. Sabsay señala que existen diversas modalidades de abordaje institucional del fenómeno metropolitano. Más allá de las diferencias, es posible identificar ciertos ejes o cuestiones centrales que todo acuerdo metropolitano debería intentar abordar para brindar solución a la cuestión planteada:

a) Delimitación del ámbito material de las competencias metropolitanas. Es necesario fijar los círculos materiales que constituyen el sustrato de la acción metropolitana, el “qué” de la acción a nivel metropolitano. A tal fin es necesario tener en cuenta que los contenidos, así como la naturaleza de las competencias metropolitanas, se hallan íntimamente relacionados con el propio ámbito y carácter de las competencias pertenecientes a las administraciones de las que provengan. A los fines de definir el ámbito material de acción metropolitana, se debe partir de las materias que son competencia de las jurisdicciones que crean la Región Metropolitana.

b) Las funciones. Una vez delimitados los ámbitos materiales sobre los que actuará la región, es preciso definir el elenco de funciones a desarrollar a nivel metropolitano; en otras palabras, es necesario plantear qué tipo de papel se prevé para la región. Este rol no tiene porqué ser idéntico en cada materia, y se pueden prever esquemas funcionales distintos ante campos competenciales diferentes. En abstracto, se puede hablar de dos modelos de funciones de la administración metropolitana. Por un lado, aquellas organizaciones prestadoras de servicios públicos. El segundo modelo comprende los casos de instituciones de índole esencialmente coordinadora; en este caso, las funciones metropolitanas consisten fundamentalmente, en fijar el marco en que han de moverse los respectivos actores políticos en el ejercicio de sus competencias.

c) El tipo y el modo de organización de la Región Metropolitana. En este sentido, la fijación del núcleo de competencias metropolitanas condiciona de manera significativa el aspecto institucional de la región. En efecto, la organización es, en última instancia, la forma de instrumentar las competencias reconocidas. La configuración de la región metropolitana como una administración (o un conjunto de administraciones) prestadora de servicios públicos múltiples o como un ente o instancia de coordinación y planificación conjunta, es una diferencia sustancial que tiene un fuerte impacto en el plano organizativo.

A partir de lo señalado en cuanto al impacto del tipo de competencias metropolitanas en el diseño institucional de la región, se podría hablar de dos grandes modelos de organización metropolitana. Por un lado, la configuración de una cierta unidad institucional que articule y gestiones las competencias delegadas o reconocidas a nivel metropolitano; por el otro lado, una multiplicidad de instituciones de carácter metropolitano adscriptas a la satisfacción de necesidades concretas y específicas.

Finalmente, un aspecto central a tener en cuenta en el diseño organizacional de la región metropolitana es la existencia de mecanismos institucionalizados de participación pública. Institucionalizar la participación importa diseñar instancias que posibiliten la presencia y la contribución de los distintos sectores sociales en el proceso de toma de decisiones públicas, y que no dependa de la voluntad del funcionario para que dichas instancias existan como tales. Es claro que la participación se institucionaliza sólo sobre la base de un criterio de legalidad y no de oportunidad o discrecionalidad estatal.

Cualquiera sea el tipo de diseño organizacional que se lleve adelante para la conformación de la Región Metropolitana Buenos Aires, debe preverse la institucionalización de mecanismos de participación pública de forma tal que la ciudadanía cuente con canales efectivos para tal fin.

IV. La región y la planificación estratégica

En el Editorial de nuestra publicación “La Gran Ciudad” de la primavera del 2001, señalábamos entre otros aspectos, que hemos adoptado el enfoque y las acciones vinculadas con el planeamiento estratégico en relación con las inquietudes y acciones de muchos ciudadanos y dirigentes de esta región. Nos ha animado también el saber que muchas experiencias exitosas en el mundo se han concretado por haber podido concretar este enfoque sistémico y participativo a distintas regiones.

Experiencias de regiones metropolitanas como Baltimore en Estados Unidos o Barcelona en España, por citar sólo dos casos de países del hemisferio norte, son demostrativas de cómo un proceso de planeamiento participativo y estratégico de dichas regiones pudo articular los distintos actores y detectar las distintas necesidades regionales, consensuar estrategias, políticas y acciones de manera exitosa en dichas regiones.

En nuestro país hay, aproximadamente, unos doscientos municipios que tienen experiencias exitosas en este campo, destacándose entre ellas el caso de Rosario. La Ciudad de Buenos Aires tiene planteada en su Constitución instrumentos como el planeamiento estratégico6 y el presupuesto participativo, y se han hecho distintos pasos para su implementación. En el caso específico del Plan Estratégico de la Ciudad tiene un componente vinculado a la región. En la región metropolitana hay también experiencias valiosas en otros Municipios que se deben destacar, siendo la más avanzada de ellas el caso de Campana.

En este contexto, y vinculando las nociones de planificación y de desarrollo, hay que tener en cuenta precisiones y acotaciones como las realizadas por Rubén Guillén y Nelba Principi, en “Las partes y el todo. Elementos para la gestión de la planificación estratégica del desarrollo local y regional”, Gobierno de la Ciudad, 2da Edición, Buenos Aires, 2001, págs. 11 y 12, donde señalan.

... En primer lugar, conviene destacar que el desarrollo estratégico no es ni una receta ni un producto todo poderoso, sino que designa un proceso del que participa el conjunto de los actores sociales del territorio en el que se lo plantea, pero que no se restringe a los propios actores, sino que también necesita del aporte de los especialistas que pueden ordenar las ideas vertidas por aquellos y formularlas de manera tal que su realización sea factible. En este sentido, la participación n o se reduce a un momento, sino que debe ser permanente. Por lo tanto, en nuestro medio se trata de un proceso que requiere de profundas transformaciones de tipo cultural.

En segundo lugar, no es la panacea. El desarrollo estratégico, difícilmente pueda dar respuesta a todas las aspiraciones de los actores; más aún, muchas de ellas deberán resignarse para que otras puedan alcanzar condiciones de factibilidad. Lo que sí permite este tipo de ejercicio social es identificar el abanico de debilidades y de fortalezas que los propios actores advierten en su territorio, y a partir de las mismas identificar las acciones requeridas, y, dentro de ellas, las necesidades y oportunidades de inversión, para luego construir un conjunto factible acorde con las capacidades de la propia comunidad, tanto propias como de aquellos que, si bien no residen en el territorio, pueden ser convocados a partir de participar en el proceso de desarrollo cumpliendo un rol activo.

En tercer lugar, el desarrollo estratégico es un ejercicio de democracia directa, en tanto en el mismo intervienen con voz y voto los distintos actores sociales involucrados. Sin embargo, eso no obvia que en el interior de este proceso se reproduzcan las mismas desigualdades que presenta la sociedad, por lo que algunos pueden hacer vales sus propios intereses más que lo que están en condiciones de hacerlo otros.

De allí que, en cuarto lugar, el desarrollo estratégico es un proceso que apela a la participación de la sociedad civil, pero que no puede prescindir del rol articulador, ordenador y sobre todo equilibrador, que tiene el Estado. Es este el que está llamado entre otras cosas a garantizar la equidad del proceso. Por ello no es un ejercicio sencillo, sino que se trata de conjugar distintos intereses –algunas veces enfrentados- distintos tiempos y, sobre todo, distintas aspiraciones y prácticas.

Por último, tanto la coordinación del proceso como la formulación de las distintas iniciativas en el nivel de factibilidad, constituyen un equilibrio transdisciplinario que requiere la participación de distintos especialistas, entre los cuales la presencia del economista es insoslayable. Esto es así porque para que un plan estratégico pueda pasar del campo de las ideas al de las acciones, necesita que las distintas iniciativas que se han de llevar a cabo se traduzcan en programas, tanto económicos como financieros. De lo contrario, se corre el riesgo de que el plan no sea tal, sino un mero enunciado de buenas intenciones, y que en lugar del esperado desarrollo sólo se alcance una nueva frustración”.

V. A modo de conclusión

En este documento hemos presentado el “espíritu” y el marco teórico de lo que entendemos por región, y en particular como Región Metropolitana.

Al respecto hemos adoptado una convención o definición general de regionalización como “la referida a una escala adecuada para concertar, articular, coordinar y/o emprender el accionar de las políticas públicas, en el marco de un Plan Estratégico de la Región Metropolitana donde intervienen los distintos actores sociales y los Programas, Proyectos y Actividades resultantes de dicho Plan”. En el caso específico de nuestra Fundación la misma debe referenciarse a la presentada en el “Plan 2002”.

En cuanto al alcance territorial hemos presentado una definición con un enfoque más específico donde “la Región Metropolitana se refiere a un ámbito territorial mayor, en este caso, se incluye a la mancha urbana y centros de diferente tamaño que se encuentran ubicados dentro de una línea imaginaria delimitada por niveles de interacción presentes o potenciales”. Las jurisdicciones que específicamente la componen son las detalladas a continuación7:

1. Ciudad Autónoma de Buenos Aires
2. Almirante Brown
3. Avellaneda
4. Berazategui
5. Berisso
6. Cañuelas
7. Campana
8. Ensenada
9. Esteban Echeverría
10. Exaltación de la Cruz
11. Ezeiza
12. Florencio Varela
13. General Rodriguez
14. General San Martín
15. Hurlingham
16. Ituzaingó
17. José C. Paz
18. Las Heras
19. La Matanza
20. Lanús
21. La Plata
22. Lomas de Zamora
23. Luján
24. Malvinas Argentinas
25. Marcos Paz
26. Merlo
27. Morón
28. Moreno
29. Pilar
30. Presidente Perón
31. Quilmes
32. Tigre
33. Tres de Febrero
34. San Fernando
35. San Isidro
36. San Miguel
37. San Vicente
38. Vicente Lopez
39. Zárate

Cuando se presenten datos agregados de la región metropolitana proporcionados por el INDEC, sin un procesamiento posterior, se hará referencia a una definición de región “restringida” o de zona metropolitana (utilizando el término de P..Pirez) que comprende a la Ciudad de Buenos Aires y a los siguientes 24 partidos del Conurbano Bonaerense definidos hasta el momento de editar este documento:

1. Almirante Brown
2. Avellaneda
3. Berazategui
4. Escobar
5. Esteban Echeverría
6. Ezeiza
7. Florencio Varela
8. General San Martín
9. Hurlingham
10. Ituzaingó
11. José C. Paz
12. La Matanza
13. Lanús
14. Lomas de Zamora
15. Malvinas Argentinas
16. Merlo
17. Morón
18. Moreno
19. Quilmes
20. Tigre
21. Tres de Febrero
22. San Fernando
23. San Isidro
24. San Miguel
25. Vicente Lopez

2 Foro Metropolitano “Construyendo capital social para la Gran Buenos Aires” realizado los días 10 y 11 de septiembre de 2001 en Golden Center, Parque Norte, Ciudad de Buenos Aires.

3 Pirez, Pedro: “Gobierno Local en el Área Metropolitana de Buenos Aires”, en Medio Ambiente y Urbanización. Buenos Aires, junio de 1991, año 9, No. 35, págs. 43 a 59; y Pirez, Pedro: Buenos Aires metropolitana. Política y Gestión de la Ciudad. Buenos Aires, CEAL, 1994.

4 Hoy son 24 en función del Proyecto Génesis 2002 que creó cinco nuevos : Esteban Echeverría se convirtió en Ezeiza y Esteban Echeverría residual, General Sarmiento se convirtió en José C. Paz, Malvinas Argentinas y San Miguel, y Morón se convirtió en Hurlingham, Ituzaingó y Morón residual.

5 En el trabajo, más adelante, también se incluyen a otros Municipios como Cañuelas, Las Heras, Exaltación de la Cruz, Zárate y Campana.

6 A fines de septiembre de 2002 se constituye el Consejo de Planeamiento Estratégico con participación de organizaciones de la sociedad civil (para mayores detalles y actualización consultar la página web: www.buenosaires2010.org.ar )

7 A las mismas debe agregarse, en términos político-institucionales, a la Nación. También debe considerarse la marcha del “Proyecto Génesis 2000” de la Provincia de Buenos Aires, a fin de tener en cuenta la denominación y jurisdicción futura de los partidos del conurbano bonaerense.

Principales fuentes bibliográficas consultadas:

Del Piero, Pedro, Presentación del Foro Metropolitano organizado por la Fundación Metropolitana, Buenos Aires, noviembre de 2001.
Editorial de “La Gran Ciudad”, Revista de la Fundación Metropolitana, Buenos Aires, primavera de 2001.

Gerardi, Ricardo, “Marco General sobre la Región Metropolitana”, Mimeo, Buenos Aires, versión al 12/1/01.

Guillén, R. y Principi, N., “Las partes y el todo. Elementos para la gestión de la planificación estratégica del desarrollo local y regional”, Gobierno de la Ciudad, 2da Edición, Buenos Aires, 2001.

González, S.G. y Natenzon, C.E. “Area Metropolitana de Buenos Aires. Definición y Definiciones”, Documento de Trabajo 4/95, PIRNA, Buenos Aires, 1995.

Sabsay, Daniel, “La trama institucional en la Región Metropolitana”, exposición ante el Foro Metropolitano organizado por la Fundación Metropolitana, Buenos Aires, noviembre de 2001.